Los médicos provocan DIE en los diabéticos

por Dr. Ron Rosedale

Traducción de Mónica Gómez Santos

Un nuevo estudio, similar al realizado hace dos meses, revela la ineficacia del método que emplea la medicina convencional para tratar la diabetes. El artículo reconoce que frecuentemente los diabéticos tipo 1 están adquiriendo diabetes de tipo 2, así como que los diabéticos de tipo 1 están adquiriendo diabetes de tipo 2.

Como ocurre frecuentemente, en lugar de indagar en la causa e intentar llegar a la raíz del asunto, es más fácil asignar un nuevo nombre a esta constelación de síntomas: diabetes de tipo 3 o doble diabetes.
De forma similar, puesto que la obesidad y la diabetes aparecen frecuentemente juntas se han unificado dichas patologías con el nombre de “diabesidad”.

Los nombres no tienen sentido a menos que se relacionen con una causa. Nombres más apropiados para las diabetes de tipo 1 y las de tipo 2 serían respectivamente diabetes con deficiencia en insulina y diabetes resistente a la insulina, lo que reforzaría el papel que juega la señalización de la insulina en la enfermedad. Y en este caso, la progresión y el deterioro de las llamadas diabetes de tipo 1 y de tipo 2 en otro tipo de diabetes que más bien se debería llamar "Exacerbación Inducida por el Doctor" o DIE por sus siglas en inglés (juego de palabras, ya que en inglés DIE significa morir -nota del traductor), lo cual indica que la causa de la diabetes 3 o doble diabetes son los tratamientos médicos.

Durante décadas me ha enojado el tratamiento médico convencional de la diabetes. A los diabéticos se les ha dicho que podían comer alimentos que se convierten en azúcar, o incluso azúcar, siempre que tomen la insulina suficiente para bajar los niveles de azúcar en sangre. La importancia de restringir el consumo de azúcar y comidas que se transforman en azúcar prácticamente se ha ignorado. La medicina convencional prácticamente no reconoce que niveles altos de insulina son un insulto tan grande para la salud de una persona como niveles altos de azúcar.

Una visión limitada de la fisiología ha llevado a la administración de medicamentos para descender los niveles de azúcar en la sangre, incluso cuando esencialmente lo que hacen es dar latigazos a las células del páncreas para que produzcan más insulina. Estas sufridas y sobrestresadas células llevan produciendo exceso de insulina durante décadas para compensar la insensibilidad y la resistencia de las células del cuerpo a las señales de la insulina.

Esto se asemejaría a dar azúcar a un caballo para que corra más rápido al final de la carrera. Corre más rápido durante un trecho, pero si continúas haciéndolo, colapsa y muere. Lo mismo le ocurre a las células que manufacturan la insulina en el páncreas al obligarlas a producir más insulina cuando están cansadas y enfermas.

En este punto, un diabético, que originalmente producía mucha insulina, y cuyos problemas eran únicamente de resistencia a la insulina, lo que se remedia fácilmente con una dieta y un tratamiento adecuados, ahora empieza a perder la habilidad de producir insulina y se vuelve, además de resistente a la insulina, deficiente en insulina, un problema mucho más serio y problemático causado por DIE (es decir, los médicos).

De forma similar, los diabéticos de tipo 1, al decirles que se inyecten toda la insulina que necesiten, para compensar su dieta inadecuada extremadamente alta en alimentos que se convierten en azúcar, acaba padeciendo de resistencia a la insulina y se convierten en diabéticos de tipo 2. Esto ocurre porque la resistencia a la insulina ocurre cuando uno está sobreexpuesto a la insulina.

Las células del cuerpo se desensibilizan a la insulina, así como a la leptina y otras hormonas, al estar expuestas a un exceso de dichas hormonas tras la ingesta de alimentos que provocan una secreción excesiva. Es similar a lo que ocurre con un olor en una habitación; al poco tiempo de entrar en la misma ya no se puede oler. El exceso de insulina que provoca una dieta alta en alimentos que se transforman en azúcar, provoca que finalmente las células se vuelvan incapaces de “oler” la insulina de forma adecuada.

Así, los pacientes con diabetes de tipo 1 que están tomando dos, tres y hasta 10 veces más de la insulina que necesitan al seguir las recomendaciones médicas actuales, lo que irrremediablemente acaban por volverse insensibles y resistentes a la insulina que ingieren. Se vuelven deficientes en insulina y resistentes a la insulina provocado por DIE.

Es una desgracia que los diabéticos resistentes a la insulina (la mayoría de los diabéticos) empeoren al seguir el tratamiento médico y las recomendaciones actuales. La diabetes es reversible, y en muchos casos se cura teniendo en cuenta las décadas de estudios sobre el metabolismo humano (como se describe en los libros "The Rosedale Diet" y "Total Health Program").

En este respecto, se puede tratar a todos los pacientes. La resistencia a la insulina, y, lo más importante, la resistencia a la leptina, son un resultado inevitable del envejecimiento. Sin embargo, la tasa a la que se adquiere, y la tasa del envejecimiento en sí misma, se pueden reducir drásticamente aprendiendo y aplicando el conocimiento contenido en mi libro La dieta Rosedale y en el libro del Dr. Mercola Programa para alcanzar la salud óptima ("Total Health Program"). Aunque todos acabemos muriéndonos, ninguna persona debería sucumbir al síndrome DIE.

Link al texto original en inglés. Agosto 2005.

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